Lucha por la vida.
Haibun
A pesar de los continuos esfuerzos del hombre por destruir la naturaleza, ésta siempre encuentra el modo de renacer desde sus cenizas. Inicialmente aparecen las pequeñas hierbas, al amparo de las sombras que favorecen un resquicio de humedad; más tarde, con humildad, pero sin pausa, se van incorporando, poco a poco, otras plantas mayores que buscan su espacio en la liturgia de la vida. La naturaleza siempre busca su lugar en el mundo tratando de apagar los signos de la vileza humana.
La siempreviva
aparece orgullosa
en primavera.
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