El negro yacía sobre el blanco aquella noche. Las humedades profundas de la tierra se removían como serpientes, en el bosque un aquelarre de brujas preparaba el fuego, desnudas frente a los árboles que la observan. En la noche de la luna sangrienta nacerá el heredero en el vientre maldito de una de ellas. Brazos al cielo como Inanna, bajando con sus esencias al inframundo, muriendo en los brazos de su traidora hermana, salvada por el salvador de todos y el condenado de la mayoría. El suelo se le
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