Cada mañana cuando amanece, siento que he muerto, me siento rota, sin vida.
A pesar de ello me arreglo, salgo a la calle a intentar comerme el mundo y que no sea él quien me coma.
Pasan las horas, sólo pienso en volver a dormir, allí entre mis sueños apareces tú y me invitas a ser feliz.
Reímos, bailamos, nos besamos... Nimiedades, pero que allí me hacen feliz.
Las horas pasan rápido, es como si el destino se empeñase en que no estuvieses conmigo.
Suena la alarma y vuelvo a la realidad, una
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