(HASTA EL CAPÍTULO 4 CORREGIDO).
La gran preocupación del príncipe Lúgh es complacer a sus padres, los reyes de Taranis. Por este motivo debe elegir esposa entre las numerosas candidatas que ellos, desesperados, le ponen a diario debajo de la nariz.
Quizá, si le hubiesen contado el cuento La Cenicienta, le hubiera venido a la cabeza la idea de mandar confeccionar un zapatito de cristal de la talla treinta y cinco y, con él, recorrer todo el reino hasta dar con la novia adecuada.
Pero no: no solo no se le ocurre sino que acaba montado en una nave espacial, al mando de la Capitana Andrómeda.
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