Marian está preocupada por el comportamiento de su hijo Simón. Cada vez está más encerrado en sí mismo, habla poco y, en su carta a los Reyes Magos por Navidad, sólo hay una petición: “un cuchillo muy afilado, con punta”.
Además, por las noches, la mujer escucha cómo su hijo camina por la casa. A veces, acercándose hasta su dormitorio... como si estuviera vigilándoles, a ella y a su marido. ¿Qué le ocurre al pequeño Simón? ¿Hay algún motivo que explique este comportamiento tan amenazante, o es que se está revelando la verdadera naturaleza del niño?
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