Pues… sigo viva. Y sigo en el país. Finalmente decidí que la presentación de mi primer libro era algo bueno y que tenía que pasarlo… Quiero decir vivirlo, y disfrutarlo. Al final, pese a los nervios y las ganas de huir, lo disfruté.
El día, eso sí, se me hizo muy largo. A mi los nervios me dejan un revoltijo extraño en la tripa, y la presentación era a las siete de la tarde. Comí con mis sobrinos, intenté aprenderme lo que había escrito para la presentación pero apenas pude leerlo dos veces. A
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