©Emilio Ramón-Suikawari
No desesperes, cariño, no lo hagas ni por un instante, porque lo que anhelas está tan cerca que podrías tocarlo ahora mismo con los dedos de tus manos. Únicamente has de dirigir esas manos preciosas hacia ti, y como en gesto de oración, darte esa caricia que te mereces tanto. Empiezo, con este, una serie de mensajes dirigidos a las personas que resuenen con ellos en cualquier momento. Seguramente, si estas palabras son para ti, llegarás hasta ellas, abrirás hoy este
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