¿Qué estaría dispuesta a hacer una sociedad atea para recibir a la muerte sin miedo?
En un futuro no muy lejano, en nuestro país las personas ya no creen en nada. Las iglesias se han reconvertido en oficinas, bancos o centros culturales. Ya no se celebran comuniones, puesto que ya no queda ninguna abuela devota a la que tener que contentar. Sin embargo, la muerte sigue siendo una gran desconocida y algo que mucha gente todavía tiene miedo de afrontar.
Nuestra protagonista, Rosa, es una de ellas. Tiene 70 años, una enfermedad terminal y teme a la muerte.
Como consecuencia, varias empresas han encontrado en personas como ella una oportunidad de mercado. Su objetivo es ofrecer a sus clientes un viaje psicotrópico en el que les harán creer en una religión. El cliente escoge la religión que desean creer, y luego la empresa se encarga del resto.
Rosa ha acudido a “Creyente” para comprar uno de sus “pack de experiencia”. El espectador la acompañará en su viaje, empatizará y sufrirá con ella, y al final entenderá que la situación tan turbia y un tanto aterradora que ha vivido, en realidad la ha escogido ella misma.
El cortometraje explora los límites éticos que sobrepasan las corporativas para lucrarse de las preocupaciones de la población, y cómo a veces preferimos mentirnos a nosotros mismos. Porque la mentira es reconfortante y la realidad, en cambio, aterradora. Y por supuesto, la pregunta más importante: ¿Tú lo harías?
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