Foto por Travis Nep Smith
Fui llamado a los cielos justo el último día, el del Juicio Final, junto a otros tantos seres que habitábamos en ese momento la Tierra. Millones de almas, qué digo millones, quintillones, o incluso más, estaban allí ya, a la espera de que diese comienzo el juicio definitivo, tan apretados todos, los que acabábamos de llegar más los que esperaban desde tiempos inmemoriales, como gas a presión dentro de una bombona de butano, y eso que éramos incorpóreos. Tantos éramos,
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