Nada nuevo
Como cada mañana,
se cuela el sol
por tu ventana,
la luz traspasa tus ojos
y te desperezas.
Abandonas el letargo,
te levantas,
y comienzas tu día.
Paso a paso
vas gastando la jornada,
el cansancio te doblega,
el desaliento te oprime,
la fatiga te desploma,
las sombras te rodean,
y la cama, te reclama.
Te acuestas y duermes.
Te arrullas de un lado,
y sueñas del otro.
Antes de darte cuenta
te golpea la madrugada.
Y abres los ojos,
y te desperezas.
Miras al sol del nuevo día
-aunque parezca mentira-,
sigues siendo el mismo
aunque sea otra mañana
-una menos en la agenda-.
Nada cambia bajo el sol,
nada nuevo en tu mirada.
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