Foto: La que escribe
Porque sueño yo no lo estoy,
porque sueño, sueño.
Porque me abandono por las noches a mis sueños,
antes de que me deje el día.
Porque no amo.
Porque me asusta amar, ya no sueño.
Ya no sueño.
A ti la dama,
la audaz melancolía,
que con grito solitario hiendes
mis carnes ofreciéndolas al tedio.
Tú, que atormentas mis noches,
cuando no sé qué camino de mi vida tomar,
te he pagado cien veces mi deuda.
De las brasas del ensueño,
sólo me quedan las cenizas
de una s
All rights reserved