CIELO ROTO GRIS Y CRISPEANTE
En los días como hoy, una marejada de recuerdos suele atraer hacia la orilla en que habito, recuerdos ingratos que hace ya mucho tiempo, lancé al acantilado. Eran tiempos en los que viví en los límites del precipicio, donde a diario me debatía en cruzar la fina y contradictoria línea que separa la vida de aquello que no lo es. Y es que resulta paradójica esa línea, invisible, insignificante, prácticamente imperceptible y a la vez, frontera infranqueable para los de
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