Enfrentarme a ti, con todo lo que ello conlleva. Esa inseguridad de no saber qué es lo que te gustará o no de mí. Con ese miedo a lo desconocido, a lo nuevo, a lo inmaculado.
No puedo enfrentarme a ti, o no sé cómo hacerlo. Cuando te miro y me devuelves la mirada, mis ojos te esquivan y quieren perderse entre las olas de lo conocido. Pero al final vuelven a ti, te observo de reojo, busco las palabras exactas, pero estas no llegan.
Cada vez me lo
Creative Commons Attribution 4.0