Ezequiel Rabí (40) es un profesor de teología que ha perdido la motivación por su trabajo. Lo que un día fue una ardiente pasión por el ejercicio docente y de investigación, se ha vuelto algo monótono y desabrido. La vida emocional tampoco es muy excitante, su matrimonio cuelga de un hilo. Como juego con la esperanza, Ezequiel aplica todos los años a una beca doctoral, que la junta directiva del instituto en el que imparte clases, nunca aprueba. Para aliviar la frustración, se refugia en su habitación a tocar canciones de rock, con una clásica Fender Stratocaster, evocando los días de su juventud, cuando aspiraba ser un guitarrista estelar de Rock N Roll.
Pero la vida monótona de Ezequiel es sacudida por la noticia de que Frank Kohly, un estudiante tutelado suyo, ha desaparecido misteriosamente, dejando atrás un pentagrama dibujado con sangre, junto a un críptico grupo de símbolos.
Claudio Mejías, Rector del Instituto habla con Ezequiel para que investigue la desaparición del estudiante. Ezequiel se niega, entonces, el Rector le comunica que han aprobado la tan anhelada beca doctoral que lleva años solicitando, que solo falta su firma. Ezequiel accede investigar bajo la coacción del chantaje.
Para descubrir lo ocurrido con su estudiante, Ezequiel tiene que sumergirse en el mundo que un día dejó atrás: música rock, el sexo, alcohol y drogas; está vez lleno de ritos y sacrificios satánicos, prostitución, narcotráfico, con profundas conexiones en los altos círculos políticos.
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