Sara recibió la invitación por correo. No sabía de dónde venía, puesto que el sobre no tenía remitente. Tampoco tenía un sello y, por tanto, el matasellos no estaba ahí. Simplemente, había llegado un día a casa y había encontrado el sobre en su buzón. Abrió el sobre de manila y sacó la invitación, que […]
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