Este es un libro de cuentos dedicado a mi hijo Guido, que amo con todo mi corazón. Está elaborado desde lo más profundo de mi alma, por haberme traído de regreso al amor más puro, y por enseñarme que uno puede expresarse sin hablar, que no hacen falta las palabras cuando las caricias sobran.
Que las sonrisas y carcajadas más nobles aún habitan en este mundo, en la magia de los niños que llegan a nosotros, los adultos, como simples mensajeros de amor y honestidad.
Y esto es así, por sobre cualquier problema que nosotros podamos tener, o incluso también, por sobre cualquier elucubración que podamos hacer. Ellos cambian el mundo, porque son simples, claros y nos iluminan.
A mi bello hijo, y todos estos pequeños que, aunque si bien son recién llegados a esta vida, no son pocas las veces que nos demuestran que nosotros -los adultos- no hemos aprendido nada, y pese a los tantos años vividos; a todos ellos les dedico estos breves relatos.
De este modo es que escribo estos breves cuentos que serán expuestos de a uno en uno, y en el marco de una serie; y así, abrazo a todos y a cada uno de los padres y madres que nos esforzamos cada día por hacer de nuestros pequeños personas de bien.
De esta forma y luego de esta sucinta introducción al texto, como siempre, agradezco a los lectores lean los libros que con mucha dedicación y esfuerzo escribo, y es como así comienzan las historias…
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