2106288204425
2021-06-22
06/28/2021
Antonio Guerra Alvarez
Sabía que amanecía siempre por el oeste, por el lugar donde se iba la tarde, por donde las almas reivindicaban su derecho a ser libres, donde las noches hipnóticas reclamaban las verdades. Por eso, se sentía bien a poniente.
Desnudo, ante él mismo, esperaba a que el último naranja se oscurecieran y a que todo volviese a empezar. Así lo hacia desde siempre, al menos desde donde alcanzaba su memoria.
Quería sentir, una vez más, cómo se llenaban las ausencias, cómo cicatrizaban las heridas de las contiendas y se hacían francas las fronteras. Siempre dijo que las noches olían a esperanza.
All rights reserved