Vals dedicado a mi compañero José Luis Gorordo. El título toma su nombre de una broma que solíamos hacer durante el período que pasamos desenterrando las construcciones del Cinturón de Hierro de Urduliz, en Bizkaia, cuando todas las mañanas nos tocaba subir una cuesta matadora forrados de las herramientas propias de la labor (picos, palas, azadas, hachas...), y para facilitarnos el camino, nos las atábamos al cuerpo, de forma que parecían "parejas de baile", y de ahí comenzamos a llamar a este ritual, "bailar el Vals de la Cuesta". En la miniatura se nos aprecia en plena labor, desenterrando una tronera de ametralladoras.
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