(Para mi amiga Mila, con sincero afecto y con efecto secundario). El sabor, la textura o quizás la mera conciencia de tener su negro pezón en mi boca, puso fin a la magia... aunque más tarde, horas más tarde, supe ser capaz de reconocer que fué el hecho de decidir besárselo -y no el beso en sí- lo que lo confundió todo. Hasta entonces, que ella fuera tomando la iniciativa me
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