El atracador entra en el estanco y amenaza con una pistola al estanquero. —Deme todo el dinero que tenga en la caja o te disparo —amenaza el atracador. —Un momento. Eso está mal —contesta el estanquero. Su voz suena extrañamente tranquila y sosegada. —¿El qué está mal? —dice el atracador. —La construcción de esa frase. Carece de lógica. Al atracador, la reacción del estanquero consigue desorientarle. Y confundirle. Y es que, dadas las circunstancias, la forma de abordar aquella situación por par
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