El último recuerdo que tengo de ese día, son los ojos de mi gran amor. Ese profundo mar moteado, que se vio ennegrecido por la bruma que dejaba el portal dimensional.
Ha pasado más de un mes, desde que Alexander fue enviado junto a Metáxas al infierno. Un mes, en el que he repasado mil y una veces los grimorios Voulgaris y Samarás, sin encontrar un solo hechizo que lo pueda sacar de allí. Pero éste no es el final. No lo es, porque no estoy sola.
Con la ayuda de mis tres destinos recién encontrados, el chico al que fui prometida y que le negué mi amor, y el clan de los hijos del sol, uno de los más importantes de nuestra historia, voy a recuperarle. Eso no quiere decir que vaya a ser fácil, ya que la llegada de otro clan a Portage Lake pone en peligro nuestro plan. No sabemos si son aliados o enemigos, y es uno de los clanes más numerosos que jamás nos hemos cruzado.
En el transcurso de esta aventura muchas cosas pueden a cambiar. Alexander sigue encerrado, Harry continúa intentando conquistarme, y yo voy a tener que tomar la decisión más importante de mi vida. Una decisión que probablemente me parta el corazón en dos.
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