Y cuando la luna en tu cara se reflejaba
hacía más traviesa tu nariz de payasa
y, al dar el globo al niño en la mano
las monedas que te daban..., ¡uy brillaban!
Y en la sesión de monociclo, marcha atrás
cogidos por las manos para tú aprender;
¡tu mirada de reojo y concentración
lacíaban tu mano en una caricia de placer!
Y, al levantar tu falda en público, el pancartero
para mostrar tus encantos de princesa globera
¡se llevó un sopapo en la nariz
que parecía un payaso él también!
V-MMVI CHICLANA
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