Su figura, dibujada a lo lejos, rápidamente se acercó. Su paso era inigualable. Iba de una calle a otra, casi sin detenerse, debía comprarlo todo. Era una mujer bella, de rasgos delicados, de sonrisa contagiosa y encantadora. Cual muñeca de porcelana, vestía elegantemente, y hasta el último detalle de su atavío había sido calculado. Sin […]
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