Asumí derrotas y victorias que no fueron mías. Me alejé de finales por desconocer lo que porfían. Esperé con inmensa tranquilidad, sin prisas ni vaciles, sin dudas. Con una brisa que calma un llanto tan oscuro como la noche. Supe que los cuentos, cuentos son, empero, ¿hay algo de verdad en ellos? ¿Son o no sueños de quienes los escribieron con tan esfuerzo? Quizá vidas anheladas, ¿quién sabe? Los cuentos narran deseos o displicencias, y es que, finalmente, la escala de grises, de la que la mayor
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