Estás en el altar, ella se acerca al son del órgano, paulatinamente, el brillo de las luces va penetrando poco a poco en ella. Está hermosa, ¿verdad? Sabes con certeza que pasaréis una maravillosa vida juntos. Nada más mirarla al rostro visualizas el futuro, de forma tan clara como los mocasines que llevas en ese momento y que te miras con vergüenza, sin creer todavía que la felicidad pudiera ser tan sencilla. Tu lees su sonrisa, ella piensa lo mismo, se ruboriza y se planta frente a ti, frente
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