Cada elemento de este pueblo, cada puerta, cada ventana contienen el alma de aquellos a los que pertenecieron antes de que Félix los recogiera de escombreras, de vertederos cercanos para crear estas calles, esta plaza. De hecho, es capaz de reconocer a los dueños legítimos de cada pieza.
Para él una forma de preservar la memoria de toda una zona, de toda una época, para transmitírsela a las nuevas generaciones, y que no olviden, dice, todo lo que se ha avanzado: desde el barro, desde donde venimos hasta hoy. Construyendo un pueblo. Desde cero. A escala real.
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