En un rincón del norte comenzó,
junto a la mina, bajo el rumor del carbón.
De las cuencas profundas guardó su raíz,
allí empezó su historia, allí empezó a vivir.
La vida lo llevó a otra tierra a soñar,
una casa grande, techos altos, jardín sin final.
Un caballo de madera lo vio galopar,
y aquel balón soñado que quiso alcanzar.
Asturiano de nacimiento,
asturiano de corazón,
aunque el destino lo llevara lejos,
la mina y la tierra nunca olvidó.
Con el sudor y con la esperanza,
entre la sombra buscó el sol,
y en cada paso, en cada recuerdo,
Asturias siempre en su voz.
Creció acompañado, familia y calor,
con el cariño cercano marcando su valor.
El trabajo en la mina lo quiso atrapar,
aunque su padre no quería, allí aprendió a luchar.
El destino lo llevó a otra mina y sol,
allí la madurez le trajo amistad y calor.
En esa tierra distinta, bajo un cielo mayor,
encontró compañía y descubrió el amor.
Asturiano de nacimiento,
asturiano de corazón,
aunque el destino lo llevara lejos,
la mina y la tierra nunca olvidó.
Con el sudor y con la esperanza,
entre la sombra buscó el sol,
y en cada paso, en cada recuerdo,
Asturias siempre en su voz.
Y aunque la vida cambió de lugar,
la raíz nunca dejó de cantar.
En cada paso, en cada rincón,
Asturias late en su corazón.
Asturiano de nacimiento,
asturiano de corazón,
donde la vida le abrió otro tiempo,
pero Asturias siempre fue su canción.
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