LAMENTOS INJUSTIFICADOS...
Cuando el vendedor de justicia pasa por tu rellano poco reverenciará a los vestigios ofrecidos por la dueña de tu desarrollo.
No podrás esperar benevolencia de la mano herida, convencida de que tu fracaso es tan real como la certeza de destrozar el rostro de quien incitas a caer al vacío, desde gran altura.
En algún momento de una vida cualquiera debería aparecer el liberador de mis ocurrencias, que de poco valen allí donde casi siempre terminan.
Si así no sucediera, pobre de mí y de los míos, porque el estruendo que produce la embestida de mil bisontes, poca cosa comparable logro nombrar ante lo que nos esperaría.
Creemos en promesas decoradas con la iluminación de festejos municipales, nos aportan la disimulada paz que tanto promulga el padre de todos.
Tan rota está la verdadera justicia que no recuerdo en qué momento la descubrí. Sentada junto al rellano de tu puerta, por la que pasa hoy, cada día, sin a duras penas, pero tampoco gloria.
Miquel Ángel Capó Maimó.
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