Princesa,
El teclear de las viejas Olivettis que durante 10 horas al día, ensorcede mi alegría, esta noche me acompaña como si la puerta de salida de la oficina no hubiera sido capaz de acallarlas.
Llueve, hoy llueve, y la lluvia se hace nostalgia.
De niño, siempre me gustaron los días de lluvia, pensaba que era una acción celestial con el fin de limpiar las calles y los tejados, de regar los árboles y los campos. Me gustaba pasar largas tardes, simplemente escuchando el sonido de la lluvia al c
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