En un gran barco que viajaba por todas partes del mundo, se encontraba Daniel, un gran marinero que disfrutaba estar la mayoría del tiempo viajando por el mar.
Dentro de los muchos lugares a los que viajaba, en uno de los puertos encontró que había grandes palmas, que parecían tener cocos y esto le recordó mucho su abuela, que le encantaba comerlos.
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