Para contar esta historia, primero tengo que presentaros a él, a Jaden Foster. Alto, moreno, fuerte, ojos azules traviesos, y condenadamente sexy. Pero también egocéntrico, vanidoso, mujeriego… Y le odiaba. Sólo quería mantenerle lo más lejos posible de mí. Claro, que emborracharme en una fiesta y acabar despertándome en la misma cama que él no es la mejor forma de mantener las distancias… Pero si encima a eso le unimos el hecho de que se iba a convertir en mi futuro hermanastro… Solamente digo una cosa: vaya mierda de vida. Aunque algo era seguro: ese verano no iba a aburrirme…
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