Y vuelto ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo, te diré: “Yo te quiero, soy yo”.
PEDRO SALINAS (La voz a ti debida, 1933)
The eye. Ilustración de Maria Papacciuoli. Tenía el cabello largo y rubio, de un rubio olvidadizo de múltiples razas pasadas a la deriva por nuestra península.
Verdes sus ojos; de mirada resbaladiza, saltadora, como verdes ranas que brincaban al estanque de mi corazón.
De piel clara y pecosa como luna hinchada, era delgada en exceso, nudosa, q
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