Michael se bajó de la guagua, pasó la tarjeta por el lector para que le validaran el viaje y empezó a caminar hacia su casa. Algo que es, en apariencia y en realidad, parte de su rutina de estudiante universitario. Sin embargo, por casualidades del azar, recordó que, siendo más pequeño, tenía un diario. No sabe del todo por qué, pero está acostumbrado a que las cosas le vengan a la mente de esa forma: espontáneas, sin explicación lógica alguna. Su mente siempre fue un hervidero de ideas que sol
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