En medio de tanta corrupción, de ver a tantas personas que pasan por encima de cualquier cosa –de sus valores, de la ley, de sus amigos y familia, de gente más vulnerable, de los sueños que alguna vez tuvieron como profesionales y como personas, de naciones enteras– para obtener dinero y poder, es un consuelo enorme para otros el reconocernos como seres humanos normalitos, de círculo pequeño y ambiciones más humanas, esos que somos felices desde el fondo del alma con la sonrisa de la persona que
All rights reserved