Fotografía de Gabriela Romero Imagina un pueblo viejísimo y en medio de él una torre de noventa y un pisos y en su punto más alto un templo revestido de azul. Imagínalo rodeado de musgo, hiedras, orquídeas, limoneros, manzanos, robles, álamos y glicinas. Imagínalo iluminado por el arcoiris y agrégale el leve sonido de voces, pasos, aleteos, manantiales, risas... Fue ese murmullo el que me hizo retroceder y apoyar la cara en la mirilla; fue así que pude ver, al menos unos segundos, desde afuera e
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