Díscolo, no visites el alma
Díscolo, no visites el alma,
tu peste, tiene la puertas cerradas,
para no recibir tus dentadas,
¡que tu zarpada, nos desalma!...
¡Emula a el Amor, que calma,
cuando en su júbilo gozamos,
y en sus termas sanamos,
por la senda de su karma!.
En su aula, para releer su tabla
y oír, el voltear de su campana,
¡que bajo su aviso, acertamos!...
frente a su iris de miel, cuando nos habla,
en su vergel, donde la palabra retama,
y con su mirar liso, amores bordamos.
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