Dormía en casa de una amiga cuando apareció él despertándome. Vi sus ojos llorosos, su pequeño rostro cubierto en un rictus de dolor me sacó de mi ensoñación; no esperaba verle… no así. Creí que ya me había analizado lo suficiente unas horas antes mientras su padre me hablaba de cómo había fallecido y sin querer lo había visto parado a un lado de la mesa del café donde nos encontrábamos.
Retumbó en mis oídos su voz desesperada, se abrazó a mis piernas llorando y clamando le ayudara. No sé cuánt
Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0