Necesito un café.. y como dicen los tanos ‘il caffè quello buono, si beve al bar’. Aunque Caro tiene razón, que no me haga ver, aún camuflado. Pero un cafecito no se le niega a nadie. Y después de una desilusión, menos. Ni que fuera un amante despechado, che!
Esta vez no hay moros en la costa. Frente a la placita había un lindo café, ya relojeé la máquina cuando pasé. A mí no me vengan con esas de botoncitos: el que sabe, sabe regular la cantidad de agua para un perfecto espresso, no jodan.
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