Me llena de orgullo y satisfacción. No, ¡no! Ni me llena de orgullo ni de satisfacción ver como esos pequeños detalles, esos que cuestan mucho mantener y que carecen de utilidad pero que, llegado el caso, a modo de un buen fondo de armario, visten mucho, pierden su brillo y esplendor, como si de ajadas quincallas de rastro se tratase, lo mejor, no cabe duda, es deshacerse de ellas, cuanto antes mejor -no hay que darles nunca la oportunidad de que empiecen a oxidar y acaben por perder todo el esp
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