El maltrato tiene ya una cara reconocible. No importa si es físico, psicológico, económico o emocional, conocemos las señales. Si eres la víctima, es más difícil verlo, pero basta un momento de claridad para que todo caiga en su lugar (aunque salir ya es otro tema).
Sin embargo, existe un tipo de maltrato emocional y psicológico que es demasiado sutil para señalarlo, se nota solo cuando se ponen todos los hechos juntos y, aun así, lo normal es que el maltratador, o las personas que solo conocen su lado bueno, o tú mismo incluso, digan algo como: Estás exagerando. Estás dramatizando. Nada te llena. Te digo/dice estas cosas porque te quiero y no quiero que la gente te haga daño.
Cuando era joven, nunca sabía qué versión de mamá me iba tocar, siempre estaba alerta, midiendo mis palabras, pero rara vez servía de algo.
Hoy que soy mayor, cuando algo sale mal o cuando cometo errores, la escucho en mi cabeza, diciéndome que solo ella me quiere. No importa si ya no está aquí.
Pero avanzo día a día. Déjame contarte.
Conjunto de relatos sobre maltrato psicológico.
All rights reserved