Hola, Rosa. Un relato lleno de dulzura y amor que abraza el corazón. Creo que ya te lo comenté alguna vez, no tengo mascotas. Mi piso no tiene las condiciones necesarias y yo soy un tarambana para su cuidado. Sin embargo, me gustan los animales y, muchísimo más, las personas que los aman, los respetan, los cuidan y cuentan sus bellas historias con ellos; como tú. Si los animales fueran capaces de hacernos entender el mundo como ellos lo hacen, este sería más bonito, pacífico y empático. ¡Seguro!
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