I
Acaba de amanecer, y los primeros rayos de luz se cuelan a través de los vitrales de la capilla silenciosa. Arrodillada en uno de los bancos, con la frente apoyada en sus manos entrelazadas , una delgada figura reza. La hermana Verónica acude todos los días a la capilla del convento y su juventud destaca como una luz brillante en ese frío espacio consagrado a la oración. Se arrodilla sumisa en un banco y oculta el rostro entre sus ma
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