Raptada en su corazón abierto
detenida por el síndrome del verso
cautivada por colosal pasadizo
en continuo voleo
en el solaz de las letras
sembrados que eternizo.
Verso, haces que te atienda
me sometes y te acepto
emancipada en tu cobijo
Retenida, contagiada
por el síndrome del verso
A tu doctrina me aligo
atenta a tu dictamen
por mi libre albedrío.
Por el vals de tu trivio, contigo
ante ti como testigo
Carmen Silza
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