“En la plaza de los Mil Vientos, los jugadores cubiertos de escarcha parecen muñecos de nieve. Un vapor blanco escapa de las narices y las bocas. Agujas de hielo, creciendo bajo el borde de sus tocas, apuntan al suelo. El cielo es de nácar, el sol, carmesí, cae, cae. ¿Dónde se halla la tumba del sol?” (Así comienza “La jugadora de Go” en la voz de “la jugadora”)
El resumen de la contraportada de la edición de esta novela en castellano da a entender que estamos ante una narración histórica con t
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