Es la primera noche de verbena multitudinaria en el Carnaval y, en la comisaría, recibo una llamada que nos alerta que esa noche va a morir mucha gente.
Un dia, al ir al trabajo, me di cuenta que no me había puesto los zapatos. Llevar zapatillas me empezó a dar suerte y los que me rodean empezaron a imitarme.