Acogedora nostalgia de momentos inolvidables, difuminándose en el ayer, lo ya vivido; llevándonos de la mano a vivencias que piden paso, uniendo susurros a dulzura, a renovadas ilusiones por compartir, a placeres gozados a la luz de la luna, a corazones que palpitan dejándose espacio, llenando de amor nuestra esencia.
Me pierdo en la profundidad de tu mirada, donde soy yo misma, donde amar no es una palabra, es un hecho, una acción, un espejo, un compartir, un anhelo, un deseo hecho realidad,
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