Su día empieza cuando sus hijos se marchan al colegio y su marido al trabajo. A partir de ese momento puede disfrutar de un maravilloso día en casa: hacer las camas, limpiar el polvo, el baño, la cocina, hacer la comida, planchar, etc. La verdad es que siempre le falta tiempo, parece que las tareas se multiplican como por arte de magia. No para quieta ni un instante. El único vicio que tiene es escuchar por la radio una novela por entregas que dan al mediodía. Va sobre una niña ciega que supera
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