El llanto siempre es en presente y nada es tan exacto.
En la nostalgia, tren errante que viaja desde el pasado, el llanto también es en presente. Llanto arrebatado de recuerdos, de fantasmas cercanos, de abstracciones erosionadas por una corriente de lágrimas, de todo lo perdido que la nostalgia guarda en su enrejado páramo de niebla.
El llanto siempre es en presente y nada es tan exacto.
El llanto es agudo, un alfiler del costurero de la abuela cuando eras niño. La primera picadura de avispa
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