Era una lucha a cuartel. Johannes no veía nada más que a su contrincante, otro caballero con la espada en mano, la armadura llena de barro y con manchas de sangre. No recordaba nada, estaba cansado de luchar. La muerte carecía de valor. Su mente no razonaba, actuaba de manera automática, lances, avances, retiradas y ataques directos al frente. Era un duelo cuerpo a cuerpo.
No se planteaba ser el perdedor. Espada en alto, lanzaba el ataque contra su contrincante, igualmente agotado, con ganas d
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