Oh, pobre corazón, que hoy mueres sin remedio. Oh, morboso silencio, lleno de gritos inaudibles y palabras amuralladas que no pueden escapar del epitafio siniestro. Sepulturero implacable de esperanzas y misterios, de promesas perdidas entre la bruma del tiempo. Oh, morbosa muralla, que pretendes no escuchar los gritos del silencio.
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